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Mostrando entradas de agosto, 2011

ERES...

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Eres, como la luz del sol y su aurora en verano. Eres, como estrella iluminada, como mi luna llena. Y que no son palabras,  lo que yo escribo, sino pensamientos, que nacen de mí, creando para ti este verso. Eres, como capullo de rosa empezando a nacer. Eres, como gota de lluvia que cae y no moja. Y que no son palabras, lo que yo escribo, sino pensamientos, que nacen de mí, creando para ti este verso.

LACIAS ROSAS

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Lacias rosas, que semejan... una vida inacabada. Lacias rosas, que hacen... odiar al que te las regalaba. Lacias rosas, que te gritan, ¡Tú podrás morir de amor! Lacias rosas, que recuerdan... tus desdichas, tus tristezas, tu dolor. ¡Tú podrás morir de amor!

EXTRAÑAR...

Extrañar a alguien, es luchar para verlo mañana,


llorar si se llega tarde,


reír si es quien tu esperabas,


soñar que le besas todos los días,


y querer que te quiera...

Extrañar... si no amas no sirve de nada.

A LORCA, DESDE MI CORAZÓN...

No llegué a tiempo.
Corría por las calles de Granada.
Granada, bañada de sangre y de lágrimas...
y en mis manos llevo una rosa,
quería dársela,
ponerla en sus manos,
acompañada de una mariposa.
No llegué a tiempo.
Corría desenfrenada,
calles, callejuelas,
portales, puertas...
¡No le encontraba!
Era tan tarde,
que la rosa lloraba,
lloraba sangre la rosa.
Agotada,
acongojada,
en un banco de aquella plazuela,
me quedo sentada.
Diminutas gotas carmesí,
resbalan por mis manos,
llora y sangra la rosa.
Al cerrar los ojos,
me llaga un ligero susurro...
" Ya no más lágrimas de sangre,
ya no más penas desgarradas...
Orgulloso estoy de mi pueblo,
de mí amada Granada, de mi querida España,
que me recuerdan hoy y también mañana.
Más lloros no quiero...
créeme mujer, te lo digo yo.
¡FEDERICO GARCÍA LORCA!"

A LAS NUEVE DE LA NOCHE...

He llegado a mi casa, son apenas las nueve de la noche.
   Mi madre está terminando de hacer la cena y preparando la comida para el día siguiente. Yo me siento en la silla de la cocina y me pongo a pelar patatas. Mientras mi madre me relata lo ocurrido a la vecina...
   - Pobre mujer, se le han quemado todas las lentejas... claro, como su niña es un trasto y no le ayuda nadie...menudo susto, le ardía el puchero...
  Ella sigue con su relato, y yo, pelando patatas y dejando volar mi pensamiento...
   "Si supieras madre, hoy estuve con él. No te lo cuento, pues sé que no te gustan mis encuentros con mi novio. Pero hoy me ha dicho que me ama, ¡madre, qué me ama! ¡Qué se quiere casar conmigo! Me ha regalado un anillo, no lo llevo puesto, me lo escondí dentro del sostén para que no me preguntes de dónde he sacado eso... Si supieras madre, que beso... un beso de amor, de esos que se dan en las películas -miro a mi madre que no deja de relatarme el suceso y sonrío- Si supieras madre... cuan…